Sentado sobre una enorme piedra, Pablo Rago se relaja, respira profundo y se presta a un breve diálogo con LA GACETA. La charla se da en uno de los pocos descansos que tiene el protagonista del telefilme sobre Manuel Belgrano que se rueda en estos días en Tafí del Valle, y que continuará en Amaicha, Leales y en la capital tucumana.
- ¿Qué Belgrano vamos a ver en la película?
- Belgrano es un personaje difícil de contar, casi un prócer de la importancia de San Martín, pero por su idealismo demasiado extremo y su enfermedad, medio que quedó en el camino. Estuvo en la Revolución de Mayo y en las campañas del Norte, pero lo que estamos tratando de contar es el Belgrano fuera del bronce, el Belgrano humano, el Belgrano enfermo, su relación con las mujeres, con los compañeros, con los amigos. Es una historia que está muy bien escrita. Tenemos un guión muy bien escrito y una producción excelente. Este es el segundo día; estamos como nuevitos, pero reventados.
- ¿Qué pensaste cuando te ofrecieron el papel?
- Cuando Campanella habla conmigo yo no pienso, digo que sí, dónde tengo que ir, qué me tengo que poner y qué tengo que decir. La dirección es de Sebastián Pivotto, a quien conozco mucho, trabajamos mucho, es uno de los talentos más grandes que tiene la televisión, a pesar de que la televisión no les da mucha bola a los directores. No es tan conocido pero es un tipo muy talentoso, y seguramente por eso Campanella lo pone a cargo de semejante proyecto.
- No debe ser fácil encarnar a un prócer como Belgrano, y menos tal como lo mostrás, a veces furioso, enfermo, recluido...
- Cuando nos pusimos a hablar con Sebastián del personaje, él me preguntó cómo me gustaría encarnarlo; le dije que lo tratáramos como si fuera cualquier personaje. Está en una campaña, con un idealismo extremo, convencido de que cosas al extremo como abandonar a sus hijos, a las mujeres a las que amó, y al punto de perdonar a 3.000 soldados después de la Batalla porque Pío Tristán era su amigo, y de esos 3.000 unos 300 se dieron vuelta y volvieron a combatir contra él y eso sobre todo lo condenó con el gobierno de Buenos Aires.
- ¿Cómo creés que pueden llegar a ver los chicos a este Belgrano que estás componiendo, que no es el que se estudia en los manuales?
- Todo el revisionismo que viene pasando en Argentina de un tiempo a esta parte es muy bueno. En el colegio nunca nos mostraron a los próceres como personas. Por qué hicieron lo que hicieron. No había mácula sobre ellos, eran los tipos más buenos, no se equivocaban. La escena que hicimos con Pablo Echarri de lo que sería la Posta de Yatasto lo hicimos desde un lugar muy humano, desde el lugar de dos tipos que se admiraban, que tuvieron una relación muy grande, que se escribían, y así y todo se vieron esa única vez. Y cómo San Martín lo convence a Belgrano de quedarse en el lugar para poder seguir luchando juntos, cuando a Belgrano se la estaban haciendo difícil.
- ¿Y qué te parece la locación en la que están filmando?
- Este lugar es alucinante. Yo ya conocía Tucumán, pero no Tafí del Valle. Estoy realmente alucinado. El clima es genial, y la estamos pasando genial.